Imprimir

Escuadrón neuronal

Escrito por Super User. Posted in Blog

Valoración del Usuario:  / 0
MaloBueno 
-¡Ya están aquí!
-Rápido sargento revisa las trampas
-Soldado Rodríguez pongase ya el traje ignífugo
-¡Tú! El periodista de "El Correo" Si quieres seguir vivo después de este ataque no te pongas ahí. Me importa un carajo donde te pongas, pero ahí no. ¿Queda claro?
-¡Dios!, estoy hasta los cojones de los putos avances científicos. Si no fuera por esta panda de reprimidos no hubiéramos llegado a esto. No puedo más, si veo a uno con una nueva idea le ato su puñetera bata al cuello y aprieto hasta que toda la sangre se le baje hasta la poya, si es que tiene. Porque si hubieran probado coño en su juventud no estaríamos en estas.
-Mi teniente, perdone que le interrumpa con sus divagaciones pero hay algo que debería escuchar -le dijo la soldado María.
-¿Qué coño quieres novata? -le gritó el teniente García a una cada vez más asustada soldado de primer año.
-Los cerebritos, señor. Quieren hablar con usted.
El teniente salió del túnel en el que nos encontrábamos con cara de querer romper un par de cabezas.
-¡YA VIENEN!¡JUSTO AHÍ DETRÁS!
Se les escuchaban moverse. El ruido me rompía los nervios. De esta no salgo pensaba. A mis 27 años iba a ver mi último día. Ya llevábamos doce años así. Al principio fueron casos aislados los ataques, pero en cuanto llegaron a mi ciudad nos movilizaron a todos. Todo hombre, mujer y adolescente capaz de manejar un lanzallamas era puesto bajo las órdenes de un teniente con la única experiencia de leer libros y examinarse en un aula con aire acondicionado. Ahora ya no hay aire acondicionado, demasiado peligro. Tampoco hay queso. Que gracia, el queso. Si no fuera por el olor de los pies de un escuadrón encerrados en un túnel durante semanas ni me acordaría como huele. Ahora no imagino como pudo gustarme algún día.
-¡TENIENTE!¡TENIENTE VUELVA! ya los tenemos aquí -gritó el sargento intentando que su grito llegara a las escaleras antes que el teniente desapareciera por la salida superior.
No sirvió de nada. Antes de acabar el grito ya las teníamos encima. Un millar de ratas modificadas atacando a un pequeño e inexperto grupo de soldados. Yo disparaba mi lanzallamas a todas partes, pero antes de impactar en algunas estas intuían mis movimientos y saltaban a otro sitio. En un momento dado me vi envuelto en una llamarada de mi compañero Joaquín. Seguramente si le dejara me quemaba vivo, pero esta vez fue para matar a un grupo de ratas que se estaban comiendo los tubos de mi bombona. Él sabía que su única opción de salir vivo era cooperar, pero desde que le levantara su chico me odia. No eran momentos para esos pensamientos en medio del ataque.
-¡María ha caído sargento!
-¿Pues a que esperas para cerrar el círculo y ocupar su lugar, novato? -gritó el sargento
Esa misma mañana el sargento nos dijo que el teniente venía a revisar el estado de los túneles. A todos se nos pusieron los pelos como puntas. Allá donde va se produce un ataque. Las ratas tienen espías por todas partes y a este, a este teniente en particular le tienen gana.
-¡Joaquín ha caído mi sargento! Ya ocupo yo su puesto. -gritó a la vez que lanzaba una llamarada a la zona que antes defendiera Joaquín.
-Quedamos seis. Mierda. Mi lanzallamas está sin fuerzas, me tira el puto haz a los pies. Por lo menos estas... -en ese momento le explotó el depósito que estaba siendo comido por varias ratas.
No hay traje ignífugo que proteja de una explosión. Dos más habían caído a mi lado y por mi espalda notaba a las ratas terminar de comerse los tubos de mi mochila. Rápidamente me la quité antes de que explotara y pegué un salto hacia delante. Tuve suerte, sólo me voló un pié.
-¡Ostia puta! ¿Qué pasa aquí? -dijo el teniente al llegar a donde nos encontrábamos.
-Mierda de científicos. ¿A carajo de qué se ponen a investigar avances neuronales con las ratas? El fin del parkison, el fin de la degeneración neuronal. Todas esas mierdas no hicieron más que crear una raza de ratas superinteligentes nada contentas con nosotros. Y las muy putas sólo quieren comer y follar.
-¡Que sepáis que conmigo no lograréis ninguna de esas dos cosas hijas de puta! -gritó el teniente a la vez que tiraba una granada incendiaria al centro del tunel y me sacaba a rastras.
Ahora me encuentro en un hospital de campaña. Las ciudades están perdidas, muchos huecos para esconderse las ratas. Toda la población se ha trasladado al campo, donde es más fácil controlar los límites. La población se ha reducido a un 20% de lo que fuera. Los científicos buscan un sistema para devolver lograr que las neuronas vuelvan a un desarrollo normal. Hoy por hoy no hay cura, sólo luchamos por recuperar algún barrio de la ciudad para demolerlo y conseguir grandes explanadas fáciles de defender. En uno de esos túneles colocando los explosivos de demolición nos encontrábamos cuando fuimos atacados. El teniente me sacó o eso me han contado pues yo no recuerdo nada.
Mañana será otro día. A ver que me encuentro.


Powered by Bullraider.com
Blog Barrancos
Siguenos en Facebook
Youtube